Promesas y mentiras

Primero se pusieron de moda los programas de cocina en la tele y luego llegó la moda de comer bien y sano, lo que trajo consigo multitud de programas que avisan de los trucos y artimañas utilizados en la industria alimenticia para hacerse de oro aprovechando la buena fe del consumidor y los vacíos legales en la normativa sobre alimentación.

Sin meterme en investigaciones profundas, he aquí “el último grito” en mentiras, al menos en Alemania:

El uso de extracto de levadura en productos “bio” y naturales como potenciador del sabor. Aunque su efecto es similar al del glutamato (cuyo consumo habitual provoca adicción e incluso cierta agresividad), al no tener una denominación del tipo E-numerito, muchos fabricantes lo utilizan y añaden tan contentos lo de “sin potenciadores del sabor” y la ley lo permite.

La trola del Actimel. Aunque se ha demostrado que su consumo no produce un aura azul protectora frente a todo tipo de germen o virus nocivo y aquí en Alemania se le ha concedido el premio “Buñuelo de oro” a la “mentira publicitaria más descarada”, Danone sigue desarrollando nuevos sabores (supongo que para crear auras protectoras de otros colores) y gastándose miles de euros en famosos que lo anuncien.

Los productos light o bajos en grasa. Normalmente más caros que los productos “normales”, en la mayoría de los casos bajan el contenido en grasas aumentando el contenido en hidratos de carbono, con lo cual se adelgaza más bien poco, o utilizan el truco de “sólo nosecuantas calorías por ración”… y la ración consiste en 30 tristes gramos, lo que en una bolsa de patatas o en un paquete de crispis de desayuno son un puñadillo ridículo.

 

 

El “cortar y pegar” en carnes y pescados. Lo que antes se hacía con la mortadela de forma evidente, ahora se hace con solomillos y filetes de salmón sin informar “directamente” al consumidor. Es muy fácil: cogemos cachitos de solomillo o salmón, los mezclamos con cachitos de carne o pescado de medio pelo, le echamos algo que desintegra las fibras musculares y hace que no se vea el pegapega, le damos la forma de filete o de lomito y lo llamamos  “preparado de solomillo” o “producto de salmón”, cobrándolo como si fuera una pieza entera.

El queso análogo. En vez de estar hecho con leche, se hace con grasas vegetales. Su producción es bastante más barata y muy rentable para hacer queso rallado o para usarlo en pizzas y otros platos preparados.

Pues esto es lo que pasa por querer comer como reyes pagando cada vez menos. Hace poco se ha publicado que Alemania es uno de los países donde los alimentos son más baratos… Otra cosa es cómo se produzcan esos alimentos.  Y luego salen a la luz escándalos como el de las dioxinas por el uso de grasas industriales en los piensos para animales y todos nos llevamos las manos a la cabeza…

¿Conocéis alguna mentira más digna de ser publicada? Pues dejadla en los comentarios y así podremos completar esta entrada.

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3 comentarios to “Promesas y mentiras”

  1. Pero entonces?? ahora qué como??? 😦

  2. jajajajajaja ayyy mis nipones ricos!!! como los hecho de menos!! 😛

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